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Jerusalén

 
Cámara Web en vivo sobre Jerusalem (vista desde el Hotel Sheraton Plaza)

En un mapa del mundo  esquematico del Siglo XV de Heinnrich Buenting, los trés pétalos, representando Asia, África y Europa, los trés únicos continentes conocidos hasta entonces, se encuentran en el centro del mundo, el cual es Jerusalem. Mucho antes del Siglo XX y de la invención de la radio y la televisión, Jersulaem era conocido por más personas que cualquier otra ciudad del mundo.

La razón más probable para esto era que la santidad descansaba en Jerusalem en las Escrituras Hebreas donde el edificio del Templo está tan extensivamente descripto. Este último, construído por el Rey Salomón, fue destruído por los babilonios en el año 586 A.C y la comunidad judía fue exiliada.

Antes de que un siglo hubiera pasado, bajo el mando de Ezra, Nehemiah y Zerubbabel, un templo modesto fue construído sobre las ruinas de aquel que había sido destruído. Con los siglos, ambos, los Reyes Hasmoneanos y el Rey Herodes los embellezaron y durante el período Romano, el Segundo Templo, fue conocido como uno de los más hermosos edificios del Imperio Romano.

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La misma santidad fue atestiguada en el Nuevo Testamento. “Ahora sus parientes iban a Jerusalén cada año para las fiestas de las Pascuas. Y cuando el tenía 12 años de edad, fueron acordes a la costumbre, y cuando las fiestas habían terminado, cuando estaban regresando, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén. … Lego de tres días, lo encontraron en el templo sentado entre maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; y todo aquel que lo escuchaba estaba maravillado de su entendimiento y de sus respuestas.

Fue durante una de sus visitas de Pascuas al Templo, acompañado por sus discípulos, que Jesús “echó a los corruptos del templo” (Juán 2:13-16) El Templo no existe en la actualidad pero gracias a excavaciones arqueológicas, modernos peregrinos pueden sentarse en los escalones que llevan al templo y caminar en el pavimento  que iba a lo largo del precinto del Templo.       

Desde el Monte de las Olivas los peregrinos miran hacia abajo como lo hizo Jesús hace dos mil años. Ellos siguen sus pasos bajando la montaña, hacia el lugar donde Él lloró y profesó la destrucción de Jerusalén, hacia el Jardín de Gethsemane, donde rezó en agonía y fue traicionado por Judas.

Y entre los muros de la Vieja Ciudad, de 500 años de antigüedad, ellos siguen el camino a la Cruz, desde la Pretoria donde fue azotado y donde la corona de espinas fue depositada sobre su cabeza, hasta el lugar de la crucifixión, la tumba y la resurrección. Y en cada uno de estos lugares, se detienen y ofrecen plegarias.

Uestes también puede decir una plegaria que se mezclara con el coro de diferentes lenguas que se levanta hacia el cielo de Jerusalén.

La tradición enseña que Jesucristo hizo una entrada a Jerusalén llamada la “Entrada Triunfal”, y que dicha entrada tuvo lugar en el Domingo de Ramos.  Dicha enseñanza  no concuerda con la Palabra de Dios. Cuando examinamos los evangelios cuidadosamente, encontramos que Jesús entró a Jerusalén por primera vez el Viernes, el noveno del mes de Nisan, “En Juicio”, y una segunda vez el Sábado, en el décimo día del mismo mes, “En Bendición”. El se condujo hacia Jerusalén cada uno de esos días y la gente corto “ramos” y los desparramó cada uno de estos días. Para informarse al respecto solo basta con leer el Evangelio según Lucas (Lucas 19:47).

Y el enseñó diariamente en el templo. Pero sus sacerdotes mayores y los escribas, e incluso el jefe de la gente, lo buscó para destruirlo.

Estos hechos implican que Jesucristo entró en Jerusalén diariamente y enseñó a la gente en el Templo durante ese período.

Mientras que la gente, los gobernantes y  los sacerdotes estaban determinados a capturarlo y matarlo, el entró diariamente en Jerusalén y enseñó en el Templo.

Los pasajes del Evangelio según Marcos nos muestran la forma en que los sucesos ocurrieron a través del tiempo.

arcos 11:1-11

El Viernes, noveno del mes de Nisan, Jesucristo estaba por entrar en Jerusalén. Le pidió a dos de sus discípulos que le trajeran UN potro que lo llevara dentro de la ciudad. En su camino hacia Jerusalén, el Evangelio según Lucas pauta que Jesús lloró y pronunció su juicio sobre Jerusalén. Cuando entro en la ciudad, se dirigió al Templo , miró a su alrededor, luego retornó a Betania esa misma noche. Ese fue su “Entrada de Juicio”.
 

Marcos 11:12-19

Al día siguiente (Sábado noveno del mes de Nisan) cuando venían camino a Jerusalén, desde Betania, Jesús se detuvo en el camino y bendijo un árbol de higos. Esto ocurrió antes de haber entrado a Jerusalén y antes de haber echado a los corruptos del templo. Los detalles sobre dicha entrada, marcados en el Evangelio según Mateo, donde vemos que entro en Jerusalén montado en DOS animales – un asno y una cría de asno. Jesucristo entró en Jerusalén limpió el Templo de Pascuas echando a los corruptos fuera del mismo. Por la noche dejó la ciudad. Esto ocurrió el mismo día en que el cordero de Pascuas fue seleccionado por la gente. Esta fue su “Entrada de Gracia”.

Marcos 11:20-21
En la mañana (Domingo
décimo del mes de Nisan) los discípulos vieron que el árbol de higos en su camino a Jerusalén se había marchitado durante la noche. Después de haber entrado en la ciudad de Jerusalén, Jesucristo de acercó a un segundo árbol de higos (que de acuerdo con Mateo 21 ocurrió luego de que hubo limpiado el Templo) que también bendijo, y de inmediato se marchitó ante sus ojos. Uno de los árboles estaba situado en el camino a la ciudad y otro en la ciudad misma. Uno se marchitó durante la noche. El otro inmediatamente ante sus ojos. Las situaciones son similares pero no idénticas.

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